miércoles, 27 de febrero de 2013

(FIC) Dulce Pasión ♥

4ta colaboración con Felina ♥ *creo que debería dejar de contarlas xD* Algún día estaré aquí publicando nuestra colaboración número 100 y me sentiré realizada *3* xDD
Ambas nos hemos entretenido mucho escribiendo este YooSu besho precioso y lleno de muchísimo amor y esperamos que les guste tanto como a nosotras♥
No olviden comentar! ;D


Título: Dulce Pasión ♥
Autoras: Felina & Axy
Parejas: YooSu
Género: Romance
Advertencia: NC-18/LEMON



Algo diferente tal vez, un detalle que no muchas veces llega a concretarse por culpa de horarios, eventos e idas y vueltas por aquí y por allá. Yoochun le había invitado a una cita; lo había llevado al restaurante más fino de Seúl y le había cumplido hasta el último capricho en cuanto a deliciosos platillos pudiera tratarse.

Después de todo era una cena de ‘despedida’, ya que al día siguiente iba a viajar a China por el ‘Festival de las Linternas’ para conmemorar el año nuevo Chino. Y vaya que se había hecho todo un escándalo respecto a esta noticia; invitación especial, jet privado, suite presidencial. Mil y un lujos por los cuales hasta el delfín que tiene por novio le había pucheado.

-Chunnie, ¿de verdad tienes que irte mañana?- frunce los labios una vez más mientras espera la siguiente orden de comida, recibiendo esa mano que se entrelaza a la suya y una sonrisa que pide comprensión.

-No puedo decirles que no, baby- explica una vez más y le besa los nudillos con cariño.

- Pero no es justo. Yo quiero ir contigo… - frunce un poco más los labios y su ceño acompaña el gesto. Junsu sabe que está siendo (como muchas otras veces) algo egoísta y caprichoso, pero no puede evitarlo. Apenas ha terminado una cosa y ya se viene otra, siente que cada año el tiempo juntos se reduce más.

- Baby, sabes que me encantaría… - le sonríe y trata de arrancarle una sonrisa sincera. Sabe que esta cita romántica se está yendo peligrosamente por el lado que no quiere. No tiene fuerzas para lidiar con los reclamos silenciosos de su novio acerca del poco tiempo de calidad que tienen para estar juntos como dios manda… - Vamos a disfrutar el día, ¿sí? Y cuando esté de vuelta serás el primero a quien iré a ver, lo prometo baby… - sonríe y espera que su novio le devuelva el gesto, que deshaga ese ceño fruncido y le regale ese puchero que muere por besarle con ternura.

-…Me enojaré si no cumples tu promesa- suspira frustrado y suaviza un poco el ceño fruncido, sus labios se curvan en una ligera sonrisa y vuelve a poner la boca en trompetilla cuando el mayor le avergüenza con esa risa que refleja una clara victoria.

El pelinegro se empina un poco por sobre la mesa y le roba un beso fugaz, lográndole colorear de rojo bermellón desde la base del cuello hasta la raíz de los cabellos.

-¡¡Yah!!- chilla avergonzado cubriéndose los labios con una mano –Park Yoochun!- lo regaña lindamente y por la cabeza del mayor lo único que ronda es el pensamiento de lo hermoso que se ve su novio haciéndole sus berrinches.

-Hoy no me importa en absoluto si nos ven- sonríe radiante y Junsu sabe que ha perdido una vez más ante los encantos del pelinegro.

- Entonces deberías avisarme… - puchea de nuevo y sonríe mentalmente al darse cuenta de que gustoso de recibir esos besos sin preocupaciones le ha avergonzado pero al mismo tiempo hecho sumamente feliz. Rara vez pueden ser ellos sin que les importe lo que pueda decir la gente alrededor.

- Te aviso ahora, baby… - sonríe coqueto, alcanzando de nuevo esos labios en trompetilla, besándole un poco más, moviendo sus labios suavemente sobre ese par de dulces que sumisos se dejan acariciar, suspirando juntos y separándose solo cuando escuchan aquel carraspeo que viene del mesero que les ha traído su último pedido y que ofrece la carta nuevamente para que elijan después algún postre que pueda apetecerles. Un poco de vino tinto llena de nuevo las copas vacías de los chicos y cuando el mesero se marcha dando media vuelta, los ojos del peliteñido se pierden por la carta mirando los postres ofertados.

-El pie de frambuesa se ve muy bueno, o la torta de doble chocolate~ ¡Chunnie hay que pedir un creppé de avellanas con dulce de leche!- pide animado sin despegar la mirada de las provocativas fotos de cada dulce que se le pueda ocurrir.

-No vamos a pedir postre, en el apartamento hay- habla tranquilamente, mientras estira en el tenedor un bocado de su último platillo, ofreciéndoselo al menor. Junsu recibe la comida y con las mejillas infladas se decide a hacerle otro puchero.

-Pero me he antojado- murmura apenas dejando la carta de postres a un lado. Dedicándose a comer también.

-Es parte de nuestra cita, me he esmerado en planearla- sonríe y lleva la copa de vino a su boca para beber un sorbo.

- ¿Has cocinado, Chunnie? – cuestiona con aire inocente. Y Yoochun está tentado de golpearse la frente cuando nota la expresión emocionada de su novio con gesto infantil.

- Bueno, no exactamente, baby… - carraspea y lleva otro bocado a su boca, esperando no tener que explicarle desde ahora a detalle lo que aún tiene preparado para el momento de llegar a casa.

- Pero quiero postre~ - otra trompetilla y ese berrinche que amenaza con llegar. Yoochun suspira, toma otro sorbo de su copa y deja los cubiertos elegantemente a lado, clavando sus negras orbes en los ojos chocolate de su novio, quien por aquél simple hecho siente sus mejillas teñirse de rubor… - ¿No postre?

- Te prometo que lo que espera en casa va a gustarte igual, baby… - susurra con voz ronca, limpiándose las comisuras de los labios con el mantel en su regazo, volviendo la mirada en busca del mesero que les ha atendido para pedir la cuenta.

Paga por la comida y sin más berrinches de por medio ambos salen al estacionamiento, entrelazando los dedos de sus manos apenas las personas han quedado fuera de vista.

Se envuelven en esa burbuja de romanticismo que tanto les gusta mientras caminan los pocos metros que faltan hasta llegar al auto; e incluso el pelinegro se toma un tiempo para acorralar a su novio contra la puerta del copiloto y buscar sus labios una y otra vez en cortos besos que poco a poco se hacen más apasionados. Las sonrisas enamoradas no tardan en pintarse sobre sus rostros y saben que ‘jugar’ a darse besos así les hace bien si pronto tendrán un horario apretado.

A Yoochun le cuesta separarse de esa boquita rosada que tanto le gusta, pero al cabo de varios minutos ambos entran al Ferrari con dirección al apartamento que comparten.

- ¿Yoochunnie, cuál es el postre?- pregunta volteando apenas para mecer sus pestañas lindamente.

- Es sorpresa~ - intenta hacerse el interesante y sonríe divertido cuando aquel arsenal conocido de su novio se desata en sus labios… - Y deja de hacer eso mientras conduzco, o me estacionaré en cualquier parte y te arrancaré la ropa a tirones ahora mismo…

- ¡Yah! ¡No seas pervertido! – rezonga con el rostro repentinamente tinturado de intenso carmín. Conoce a su novio y le cree perfectamente capaz de hacer algo así. Y él realmente no quiere ir por ahí de exhibicionista.

- Entonces deja de ser tan lindo por unos instantes mientras llegamos al apartamento… - sonríe pícaro, tierno a la vez. Acelera un poco y le ve de soslayo mordiéndose los labios para no decir una sola palabra ni formar más pucheros. Yoochun piensa que no necesita hacer nada en particular, siempre se le antoja comérselo a besos porque simplemente le ama… - Junsu ah…

- ¿Mh? – su mirada curiosa le atiende girándose aunque el pelinegro mantenga la mirada en el camino…

- Te Amo… - dice con una sonrisa, volviendo a mirarle de soslayo y apreciando esa sonrisa avergonzada que el peliteñido esboza en sus labios.

- Y yo a ti, Chunnie~ - corresponde anhelando de pronto llegar a casa para ser él quien le bese también. Quien le demuestre que cada que sabe que no le verá más que por fotos y la web, siente más ansiedad por sentirse suyo.

Entre sonrisas y conversaciones triviales, llegan al edificio; Yoochun aparca el auto y ambos bajan para volver a aferrar sus manos apenas se acercan. Saludan al portero sin separarse, después de todo el ya debe estar más que enterado de la relación que ambos llevan.

Lo brazos de Junsu se enroscan en el cuello del pelinegro apenas las puertas del ascensor se cierran, le besa las mejillas y le tortura unos momentos sin llegar más que a la comisura de sus labios.

-¿No vas a darme ni una pista?- pregunta con un puchero, tomándose la libertad de ser todo lo ‘lindo’ que no pudo ser por algunos minutos en el carro.

-Tan impertinente- murmura revoleando los ojos antes de atrapar sus labios para robarle un beso corto – ¿No sabes que la curiosidad mató al gato?- cita y no puede evitar reír al imaginar lo parecido que es su novio a un felino.

El elevador se detiene y las puertas se abren dejándoles salir. El pelinegro alza en vilo a su novio para que no le suelte el abrazo en su cuello y lo carga hasta dentro del apartamento.

- No soy un minino Chunnie~ soy un delfín, ¿recuerdas? – comenta casi más por tener algo que decir que por realmente querer decir nada, es mucho más entretenido besar y ser besado… - Anda dime~ ya estamos en el apartamento.

- Eres un bebé~ - le aprieta algo más contra su cuerpo besándole despacio, casi como una forma de callar sus reclamos por saber lo que tiene de postre para él. Es que a veces todavía le sorprende la inocencia de su novio. O quizá que ha aprendido a fingir muy bien y él, ilusamente, cae en su trampa. A saber lo que realmente pase por la mentecita de su lindo novio.

-Entonces como todo bebé, te haré berrinche hasta que me des mi postre~- habla contra sus labios, mientras el mayor logra sentarlo sobre la mesa del comedor. Su gesto se frunce por millonésima vez en el día y Yoochun no hace más que besar todos y cada uno de sus tiernos pucheros, a la vez que va quitándose la chaqueta para luego quitar la del peliteñido y ambos estar más cómodos.

-Voy a traer el postre- murmura entre besos y es Junsu quien le empuja un poco para que se apresure.

La silueta del pelinegro se pierde dentro de la cocina para volver con un tarro de vidrio y una cucharilla en mano. Hunde la cuchara en el espeso jarabe que hay dentro del envase, sacándola para llevarla a su boca y repetir la acción, ofreciendo la cuchara a su novio esta vez.

- ¿Te gusta?- pregunta mientras los labios que estuvo besando hace un rato reciben el dulce gustosamente –Es la miel más rica que he probado y quería compartirla contigo- sonríe pegándose a su cuerpo una vez más, besándole corto y sintiendo como el rastro pegajoso de la miel aún está sobre ambos pares de labios.

- Me gusta… - sonríe entre besos, demandando infantilmente por otra cucharada de aquel jarabe que le deja un dulce sabor en el paladar, pero que sabe infinitamente mayor cuando se besan… - Me alegra haber esperado al postre en casa.

- ¿Quién ha dicho que éste es el postre? – el pelinegro sonríe pícaro, con esa mirada ardiente que el peliteñido reconoce aparece cuando su novio tiene intenciones de hacerle el amor de formas sorprendentemente inimaginables… - Sujeta… - deja el tarro en manos de su novio y la cucharilla con un poco de miel va y deja caer el espeso líquido sobre labios del menor, embarrándole ahí y observando como la pegajosa sustancia va descendiendo por el mentón, atrapando el hilo con su lengua antes de que caiga del todo y llegue a ensuciarle las ropas.

Lo que en realidad no le importa al pelinegro. Junsu respira profundo casi sin darse cuenta, lo hace cuando la lengua de su novio va y sube por su mentón hasta sus labios, lamiendo la miel y degustando sus labios en un apasionado beso que sabe a miel y se siente demasiado pegajoso, pero de algún modo, ardiente. El pulso del menor se ha disparado y el tamborileo de su corazón también. El calor comienza a ganar terreno y no sabe si este es realmente el postre que Yoochun había planeado.

Pero tampoco se dedica a pensarlo seriamente, no cuando su novio va desabotonándole la camisa que trae puesta, descubriendo porciones de piel por las que pasea sus dedos confiadamente y le estremece erizándole hasta el último vello sobre su cuerpo.

-¡Mgh! Chun~- jadea alterado cuando de un tirón la camisa resbala por sus brazos y la boca del pelinegro se pierde sobre su cuello, dejando aquella sensación melosa, tan propia del dulce, como marca inminente de que ha besado aquel lugar.

No tarda mucho en volver a buscar la cuchara con una de sus manos, se separa apenas para hundirla nuevamente en el tarro y luego se dedica a embarrar la clavícula del menor.

La boca del pelinegro ataca despiadada sobre la nívea piel, lame y chupa cuando puede para limpiar hasta el mínimo rastro de dulzor, dejando marcas coloradas y chupetones sobre cada recoveco que sus labios alcanzan a probar. Una de las manos de Junsu se aferra al hombro del mayor, mientras que la otra se intenta enredar de algún modo entre los cortos cabellos azabaches.

La temperatura sube estrepitosamente con cada lamida y el peliteñido sabe que sus jadeos ahogados están a punto de subir de tono cuando la cuchara resbala sobre uno de sus pezones.

- ¿Está frío? – el pelinegro le cuestiona sonriente, embarrando totalmente ese montecito que, en comparación a su igual se nota algo más erecto y apetecible.

- No ahh Chun… - jadea algo más alterado cuando el aliento de su novio sopla sobre el pezón libre de miel, irguiéndolo también con aquella acción… - Chun… Chunnie… - le llama entre jadeos y suspiros, llevando entonces sus manos hacia atrás apoyándose sobre la madera de la mesa dejando en otra inclinación su torso.

- ¿Mh? ¿Qué quieres baby?... – la pregunta con tono ronco estremece otra vez al peliteñido, en tanto la cuchara desparrama otra capa de miel por la línea media del pecho y hacia abajo hasta el ombligo, yendo a lamer parsimoniosamente con la punta de su lengua, tomando de la espesa miel y subiendo a labios del peliteñido besándole y compartiéndola antes de dejarle responder.

Junsu pierde el hilo de sus pensamientos. Se olvida de lo que intentaba pedirle en medio de ese sofocante y excitante compartir de besos y lamidas.

Desciende una vez más, dejando caricias con sus ahora melosos labios, ‘ensuciando’ un poco más cada tramo de piel expuesta. Sigue un recorrido por la línea media de su pecho, limpiando con su lengua el camino que pintó con miel hace rato; llegando hasta el ombligo donde se entretiene porque el espeso liquido se ha acumulado en aquella cavidad.

Las piernas del peliteñido se revuelven al sentirle succionar allí mismo; su mirada se dedica a grabar cada movimiento que realiza su novio. Hasta que una gota comienza a resbalar desde la miel que cubre su pezón y no ha sido limpiada aún. Y en medio de un ligero espasmo recuerda lo que iba a pedir.

-Ngh~ Chunnie- lo llama una vez más, atrayendo con sus manos el rostro del mayor, apenas logrando alzarlo para que le devuelva la mirada.

-¿Qué pasa baby?- pregunta sin soltar la conexión que han formado sus miradas, moviéndose para seguir dejando besos sobre el vientre del menor. Observa como se le colorea el rostro otro poco y tímidamente alza la mano, para apuntar con su dedo índice sobre su propio pecho.

-Aquí~- murmura quedito, indicando más cerca la gota que lenta va cayendo por su costado.

-¿Quieres que me encargue de toda esa miel?- cuestiona con una sonrisa, recibiendo un asentimiento de cabeza por parte de su novio –¿Hasta que no quede ni un solo rastro?- sigue preguntando, divertido al ver como los colores si logran intensificarse sobre las redondas mejillas de su Junsu.

El peliteñido asiente no queriendo decir palabra alguna, temiendo que a su pervertido novio se le ocurra pedirle que hable “sucio” pidiéndole todas esas cosas que le avergüenzan de sobremanera y que por alguna razón le encantan a su novio. Yoochun dirigió sus labios a esa gotita traviesa de miel que resbala del pezón tomándola con delicadeza, succionando ese pedacito de piel bajo el montecito acanelado antes de que sea este el objetivo de su lengua, tomando con el músculo rugoso la miel restante. Los jadeos de Junsu siguen sonando en el comedor, y sus manos que han comenzado a sudar resbalan un poco sobre la tabula rasa haciéndole descender más hasta casi quedar recostado sobre la mesa. Lo que a decir verdad para el mayor sería incluso más cómodo para tener acceso a cada recoveco de su cuerpo.

- Chunnie~ - jadea al sentir que le recuesta y las traviesas manos de su novio buscan el cinto y el zipper de sus pantalones…

- ¿Qué baby? – cuestiona con un ligero mohín de disgusto, es que la vocecita sexy de su novio le distrae y él solo quiere terminar la miel ensuciándole todo el cuerpo.

- ¿No vas a dejar nada para mí? También quiero ensuciarte… - el menor puchea con esa adorable expresión de niño mimado que provoca las mariposas revolotear en el vientre del pelinegro.

Y sin darle tiempo siquiera para responder, el peliteñido ya se ha vuelto a sentar, apresurándose en quitarle la camisa con descuido; mientras sus bocas, cual si fueran imanes, han vuelto a encontrarse y no planean despegarse hasta que la prenda del mayor haya encontrado un buen camino al suelo.

La lengua del pelinegro se hace espacio dentro de la húmeda cavidad bucal y comparte el dulzor, dejando que Junsu también lo disfrute, antes de servirlo sobre su cuerpo.

Esta vez es la mano del menor la que tantea sobre la mesa para alcanzar la cucharilla, sacando del tarro una buena cantidad de miel para untarla sobre un lado del cuello, descendiendo sobre la manzana de Adán para finalmente caer sobre la clavícula y el centro del pecho. Las piernas de Junsu se enroscan alrededor del cuerpo del mayor, acercándole un poco más, atrayéndole al calor que le provoca y sabe que ambos comparten.

Los rosados labios se apresuran en buscar el rastro espeso que está sobre el cuello de su novio, besando y lamiendo para quitar cuando puede de aquella miel.

-Mmgh~ ¡Junsu!- jadea cuando el menor se esmera en marcarle la piel, y tira la cabeza hacia atrás para darle espacio mientras juega con su lengua sobre la manzana de Adán, arrancándole más jadeos y gruñidos graves de la garganta.

Junsu sabe bien que no es la única persona sobre la faz de la tierra que tiene morbosas fantasías con aquella parte de la anatomía de su novio. Con suerte y el resto de sus fantasías con el cuerpo de Yoochun son exclusivas para él, porque no solo se limita a fantasearle sino que hace realidad todos y cada uno de esos sueños húmedos que le asaltan de vez en cuando. Y no es que él sea particularmente lujurioso, oh no, el pelinegro le lleva ventaja y por mucho, de una fantasía que se le ocurre a él, al mayor le vienen cinco más. Y tal que no es el caso ahora. No cuando los rosados labios han limpiado concienzudamente la manzana de Adán y siguen camino cuesta abajo a la clavícula, lamiendo el huesillo con paciencia mientras sus manos acarician los brazos y la espalda de su novio.

- Junsu… - el gemido ronco del pelinegro advierte al peliteñido del nivel de excitación en que su novio se encuentra.

Lo corrobora cuando cuela una de sus manos entre sus cuerpos y tantea por la ingle rozando la pronunciada erección que resalta entre las ropas.

- Está muy duro aquí… - el menor señala con una de esas sonrisitas sexys que altera mucho más todos los signos vitales y sentidos del mayor.

- Y se pondrá más si sigues por dónde vas… - jadeó tanteando el recipiente de la miel, metiendo de lleno sus dedos en el espeso líquido y llevándolos por la línea de la columna vertebral del peliteñido embarrándole ahí.

En ese camino que dirige hacia el sur esa pronunciada curva que se le antoja en aquel preciso instante. Junsu tiembla suavemente al contraste de su ardiente piel con la pegajosa miel, no es que esté fría pero definitivamente la temperatura de su cuerpo le lleva varios grados de ventaja.

Los dedos llegan hasta el borde del pantalón, haciéndose espacio entre la tela para seguir por el camino que marca la columna.

-¡Chun! Estás ensuciando mi ropa~- se queja con los labios pegados a la gruesa boca que le buscó hace unos segundos, jadeando quedito cuando el otro brazo del pelinegro se afianza en su cintura para alzarle mientras sus dedos embarrados se hacen espacio entre las nalgas del menor.

-Mmm~ ¿Te la quito entonces? ¿O mejor te la arranco a tirones?- ofrece entre risas, bajando a su novio de la mesa para jalarle cuesta abajo los pantalones ya desabrochados. El peliteñido mueve sus piernas y ayuda a quitar la ropa también.

Se deshace rápidamente de la estorbosa tela, pero no le quita los bóxers. Porque sabe que si lo hace, va a distraerse queriendo untarle miel por otro lado. Se toma unos segundos más para continuar profanando sus labios y apenas se separan, logra darle media vuelta al cuerpo del menor, acorralándole contra la mesa antes de bajarle los bóxers solo por detrás con la mano libre.

-¿Chunnie, qué hacees?~- pregunta entre jadeos, dejándose hacer cuando Yoochun le inclina sobre la mesa para que deje su redondo trasero a disposición, mientras aún juega con sus dedos a ensuciar la suave piel que tiene al alcance.

- ¿Qué parece, baby? – sonríe lascivo, untando más de aquella miel en los redondos glúteos mientras sus orbes negras miran el camino de miel que dejó por la espalda, yendo a lamer despacio desde el inicio del coxis y hacia arriba.

- ¡Ahhh, Chunnie! – gimotea entrecerrando los ojos y arañando la mesa con sus dedos mientras intenta darse soporte y no caer de lleno sobre la tabula rasa, sintiendo sus piernas algo temblorosas pues el tibio contacto de aquél travieso músculo le pone algo más.

Yoochun sonríe sin despegar su lengua de la nívea piel, siguiendo cuesta arriba, tragando de tanto en tanto para no llenarse la boca de miel, sintiendo ese dulzor impregnado en sus paredes bucales y hasta en la garganta, pero no importándole en absoluto aquel efímero detalle. Cuando llega a la altura de los omóplatos se dirige a cada uno de ellos, besándole concienzudamente y subiendo por los hombros mientras sus manos apretujan cada glúteo animándose en darle un par de palmaditas en tanto su boca finalmente llega a la nuca y besa antes de soplar su cálido aliento erizándole por a saber qué número los vellos de la piel.

Le fascina oír esos jadeos ahogados y gemidos queditos que sabe solo él puede provocarle; le encanta el tono de voz que utiliza para pronunciar su nombre y no puede frenar esas ganas de marcarle todo el cuerpo con besos con tal de seguir oyendo su voz.

La posición no ayuda en nada para mantener a raya el autocontrol; Junsu puede sentir, además de las manos del pelinegro, la cercanía de su pelvis y ese bulto que es imposible pasar desapercibido.

-Ngh~ Junsu~- jadea grave sobre el oído del peliteñido, haciéndole gemir entre espasmos producto de la excitación. Las manos enmeladas del pelinegro le siguen apretujando el trasero, resbalando cada tanto por lo viscoso del dulce sobre su piel – ¿Debería limpiar todo lo que he ensuciado por aquí?- pregunta con una risa ligera, descendiendo con besos por el mismo camino que tomó para subir.

Deteniéndose sobre aquellas hendiduras que se forman a los lados de su columna a la altura del coxis, mientras acomoda mejor a su novio y lo deja en una posición más cómoda para comenzar a mordisquear uno de los apetecibles glúteos.

- Mhh Chun… - gimotea por a saber qué vez durante aquellos minutos, dejándose hacer y casi perdiendo cualquier control sobre su voluntad pues sus sentidos han caído presa de todas y cada una de las acciones de su novio. Su pecho casi pegado a la mesa le hace sentir ese peculiar contraste de temperatura entre su febril piel y la templada madera… - Quiero ensuciarte también~ - gimotea con tono ladino y descontrolado, los gemidos que le siguen flotando en la garganta parecen obstruir cualquier coherencia que haya en sus volátiles pensamientos.

- Oh, claro que vas a ensuciarme, baby… - la rasposa voz del pelinegro inunda así de pronto el comedor, mientras su lengua sigue resbalando aquí y allá por los glúteos, apretujándolos mientras siente la protuberancia entre sus piernas crecer a punto de incomodidad.

Sin embargo Yoochun lucha por controlarse, aguantar un poco más la necesidad flotante de enterrarse en ese delgado cuerpo que exquisito se muestra ante sus negras pupilas. Una de sus manos ha viajado al frente, sujetando la erección despierta del peliteñido, embarrándole con rastros de miel mientras acaricia arriba y abajo, jugando en la punta como en la base, acariciando los testículos y sabiendo que es esa “suciedad” contenida en aquel tronco de carne caliente la que de pronto se le antoja más que nada.

-¡Ahh! ¡Ngh~ Dios!- chilla agudo y se muerde los labios mientras termina apoyando su frente sobre la madera. La lengua de su novio ha decidido pasearse sobre su intimidad sin previo aviso; siente como el húmedo y rugoso musculo degusta su contraído anillo e incluso hace un poco de presión a ver si logra colarse dentro de su cuerpo. Por otro lado los dedos del pelinegro se han concentrado en la punta de su erección, frotándose sobre la hendidura; siente como le arde la piel y ese cosquilleo placentero en el bajo vientre le altera en sobremanera otro poco.

Como puede, y quizás en un arranque de excitación debido a los chillidos que deja escapar su peliteñido novio, logra darle media vuelta, subiéndolo y recostándolo sobre la mesa; apartándose con el único fin de volver a hundir sus dedos en el tarro de miel para luego esparcirla sobre el vientre del menor y seguir masturbándole junto con el pegajoso líquido.

La boca del pelinegro encuentra un nuevo lugar para seguir deleitándose con el sabor de la miel, lame la extensión del hinchado falo y succiona en la punta, queriendo quitar hasta la última gota de aquel viscoso postre.

- ¡Oh god, Chunnie! – gime sumamente alterado, demasiada estimulación en su sensible cuerpo, y el nivel de perdición de sus sentidos no ayuda en absoluto a un solo resquicio de cordura. Aunque aquello no le importa en aquellos precisos momentos, por supuesto.

Yoochun se regocija internamente tras cada nuevo chillido agudo que brota de labios de su novio. Le fascina hacerle perder de aquella manera los estribos, enloquecerle con su toque, escucharle suplicar por un poco más. Junsu revolvió las piernas en acto reflejo cuando la succión en su virilidad se volvió más pronunciada y un dedo del pelinegro se coló finalmente en su intimidad, ayudado un poco por la pegajosa miel embarrada en sus dedos. La otra mano continúa sin embargo acariciando por todas partes su cuerpo. Por momentos le siente en sus muslos, otras en su vientre y más arriba en su pecho pellizcando sus pezones o yendo más allá hasta su cuello, embarrándole y acariciándole de algún modo perversamente tortuoso mientras le arranca hasta el último resquicio de sentido común dejándole espacio única y exclusivamente para el placer.

Cada recoveco de su cuerpo se estremece, siente corrientazos recorrerle desde la columna, le arden las mejillas y sabe que están coloradas a tope; piensa que quizás podría aguantar un poco más, pero con todo lo que le hace su novio casi jura que los minutos pasan a la velocidad de la luz.

Pierde de foco cualquier cosa menos las atenciones y las caricias que son dejadas sobre su piel, el chasquido que provoca la boca del pelinegro jugando en aquella parte sensible de su anatomía le retumba en los oídos y le pone otro poco. Involuntariamente arquea la espalda, sus manos se aferran al cabello corto del mayor e intenta advertirle que está a nada de correrse.

- ¡Chun~ Ah! ¡Chunnie! Ya no…- se esfuerza en hacerle saber con la casi nula conciencia que le queda apenas, rindiéndose cuando el pelinegro le succiona con mayor fuerza y traga su hombría, mientras un segundo dedo se adentra en su intimidad –¡¡Nnhhg!! Yoochuuuun~- gime largo y alto, casi tomando al mayor por sorpresa cuando su semilla explota irrefrenable dentro de su boca.

Junsu sabe que debió advertirle. Pero claro, si su novio le hubiese dado algo de tregua; lo cual por supuesto fue lo último que Yoochun siquiera tomó en consideración. Y es que para el pelinegro todo había sido así de pronto sumamente necesario de llevar hasta el final, no había existido poder humano –incluso sobrenatural– que le hubiese podido frenar, sentir a su novio tan perdido en el calor y el placer de sus atenciones había incentivado su libido y cada una de sus acciones. Saborear el semen del peliteñido era solamente su recompensa, aunque en cierta medida cree que la recibió antes de lo esperado.

- Sexy… - susurra con la voz rasposa, sumamente excitado (su hombría sudando el presemen se lo deja saber), alterándose un poco más ante aquella exquisita imagen que se presenta ante sus ojos negros.

Su novio recostado en la mesa, temblando todavía ligeramente presa de su orgasmo, con el cuerpo sudoroso, el pelo pegado a la frente, la boca entreabierto tomando grandes bocanadas de aire necesario para sus pulmones, las piernas abiertas y su mano en medio de ellas. Ahí, sus dos dedos siguen dentro, esperando pacientemente la orden de su cerebro dominado por el deseo para moverse.

Yoochun se relame los labios y dejando una serie de besos desde el bajo vientre sigue el camino hacia arriba hasta la boca de su adorable novio, besándole con pasión mientras finalmente comienza a mover sus dedos adentro y afuera, tensándose casi involuntariamente tras sentir aquella presión en sus dígitos y recordando el dolor acuciante de su falo suplicando por aquel recoveco húmedo comprimiéndole.

Remueve un poco sus dedos y los saca con cuidado, apresurándose en desabrocharse los pantalones para bajarlos casi a tirones y volver su atención a la intimidad de su novio.

-¡No, Park Yoochun!- Junsu chilla con un puchero, impidiéndole volver a tocarle allí, sentándose nuevamente ahora que se ha recuperado de los espasmos producidos por el orgasmo.

-¿No qué, baby? Te necesito- jadea abrazándose al cuerpo contrario, pegando a propósito su cadera a la del menor para hacerle notar la atención que necesita, mientras le besa los labios con ganas.

-¡Mgh! No~-murmura contra sus labios, separándose nuevamente cuando los dedos del pelinegro intentan tantear su intimidad por segunda vez –No, Chunnie, dije que yo también quería ensuciarte- puchea lindamente, empujando el pecho del mayor para hacerse espacio y bajar de la mesa. Sujeta el tarro de miel con una mano y con la otra jala a su novio por el pasillo, arrastrándole a la habitación.

-Susu, ¿qué haces?- pregunta algo confundido, más excitado a decir verdad; el dolor de su entrepierna desatendida, sumado a lo sexy que se ve su novio caminando desnudo frente a él es demasiada tortura.

-No voy a dejar que esta vez hagas solo lo que tú quieras- sonríe pícaramente y tumba al pelinegro sobre la cama, acomodándose a horcajadas sobre él antes de decidir untarle miel por todo el vientre, descendiendo hasta ensuciar su extensión. Logra arrancar un gemido de los gruesos labios y rápidamente uno de sus dedos ya ha dejado un rastro del espeso dulce sobre ellos para dedicarse a besarlos un rato.

Yoochun responde cada beso que su dulce novio le ofrece. Dulce más dulce, una combinación que podría resultar empalagosa a oídos de cualquiera que desconoce la naturaleza de su novio.

El peliteñido se aparta hasta que siente que ha limpiado totalmente la miel de labios de su novio, sonríe coqueto con las mejillas arreboladas de carmesí y el cabello todavía pegado a la piel sudada. El pelinegro siente otro pinchazo en el bajo vientre solo de admirarle.

- Baby, te juro que no voy a aguantar mucho con esto bien alzado… - señala con voz ronca sujetándose con una de sus manos la base de su erecto miembro.

- No seas pervertido, Chunnie~ - canturrea avergonzado, descendiendo hasta alcanzar el cuello de su novio, besando y lamiendo por segunda vez en la noche.

- Mghh no lo soy… hablo en serio Susu ah… - gime a ojos cerrados, luchando por evitar que más excitación se le acumule en aquella parte de su anatomía.

Pero como el peliteñido siga por el mismo camino la cosa va a ser muy complicada. El pelinegro lo comprobó apenas sintió los dientes de Junsu presionar uno de sus pezones con suavidad, mientras sus manos se pierden hacia el sur acariciando suavemente con las yemas de sus dedos a lo largo de su tronco. Yoochun sintió un espasmo, y su falo se agitó deseoso, complacido con la atención recibida, aquellas caricias tan sutiles que parecían demarcar cada venita inyectada de sangre dándole aquel grosor y color al erecto falo.

Continuó con los besos y lamidas sobre el torso de su novio, sin perder detalle con sus dedos de cómo la erección hinchada continuaba endureciendo bajo su tacto. Recogió gustoso la miel que le decoraba el bajo vientre, retrocediendo con su cuerpo para acomodarse mejor, hasta terminar recostado entre las piernas del pelinegro; con su cabeza a la altura de ese falo que se alza orgulloso frente a sus ojos.

Las sábanas se arrugaron con fuerza bajo las manos de Yoochun, cuando su novio dejó una lamida desde la base hasta la punta, sin siquiera usar sus manos para sujetarle.

-¡¡Nngh!! Fuuck~- gime ahogado y su mirada vuela cuesta abajo, observando como la boca de su novio se empeña en chupar todo el dulce. Lame, besa, succiona y devora su hombría como si de una paleta de helado se tratase. Deja escapar chasquidos obscenos y el mayor siente como el control que apenas podía tener sobre su excitación se va por la borda cuando un hilo de saliva, miel, presemen o sabe dios que sustancia, queda uniendo la boca rosada con la punta de su erección.

Junsu ni siquiera se percata de la mirada de su novio, no cuando está sumamente entretenido degustando la miel que había untado sobre la virilidad de su novio. Yoochun gimotea más ronco cuando ve al peliteñido sorber aquel hilillo de sustancia mezclada con todo para luego tragarle nuevamente, tomando la punta y descendiendo por la extensión con lentitud. Una tortuosa lentitud si alguien se lo pregunta.

- ¡Junsu! – gime su nombre e inevitablemente se recuesta de nuevo sobre el colchón, es imposible mantenerse erguido y quieto, sus manos vuelven a apretar las sábanas y revuelve las piernas mientras los gemidos altos y roncos siguen sonando de su garganta.

Se siente próximo al final y no es precisamente como minutos atrás lo había imaginado –y tampoco es que se queje–, venirse en la boca de su novio es excitante y está segurísimo de que una sola caricia más podría levantar en pos de guerra a su amiguito ahí abajo que está la mar de contento con tales atenciones recibidas exclusivamente. Porque no hay nada como esa calidez proveniente de esa boquita rosada que sigue succionándole como si la vida le dependiese de ello.

De pronto las manos de Junsu se apoyan superficialmente en la pelvis de Yoochun, mientras su cabeza sube y baja siguiendo el ritmo de las succiones, su lengua resbala contra la carne rugosa, y cuando siente la punta tocarle la garganta en cada succión, Junsu deja llegar esa arcada que produce más saliva mojando del todo el falo a punto de explotar de su novio.

Yoochun se muerde los labios con fuerza, jadea extasiado y sabe que ya no puede aguantar más, el peliteñido le está arrastrando a esa oleada de placer que le hace tocar el cielo. Una de sus manos busca los mechones rubio cenizo mientras cruza su brazo contrario por sobre sus ojos, sin dejar de gemir ronco y sentir ese ataque de explosiones de placer en su bajo vientre.

El menor sabe que su novio ya no aguanta más, vuelve a engullirle completo un par de veces más, y en un último movimiento se queda quieto cuando la punta de la entrepierna toca el fondo de su garganta. Se queda allí y succiona como puede, arrancando en un gruñido por parte del pelinegro lo último de su autocontrol.

El semen del pelinegro estalla en su boca, bebe cuanto puede y continúa masturbándole para extraer hasta la última gota que pueda albergar el caliente y aún hinchado falo de su novio, lamiendo y chupando la punta hasta dejarle ‘vacío’.

-Nmgh~ Mierda…- murmura sintiendo como los escalofríos aún le recorren de pies a cabeza. Junsu le observa desde abajo y una sonrisita victoriosa se le dibuja en el rostro mientras espera a que su novio se recupere.

Pasea sus dedos por el vientre del mayor, deteniéndose en el ombligo para volver a bajar y palpar con mayor detenimiento los suaves músculos de la parte baja de su estómago; logrando pinchar entre su dedo índice y pulgar un rollito que varias veces ha visto formarse en la barriga de su novio.

Mareado por su reciente orgasmo Yoochun tarda un poco en captar el hecho de que su Junsu esté tocándole por ahí casi cual si estuviera simplemente haciendo el vago. Todo y que aún va desnudo, sudado y manchado de las comisuras de los labios de su semen. Mientras que el pelinegro; bueno hay que obviar el hecho de que su cuerpo no está menos sudado y pegajoso por todas partes, tumbado ahí en la cama demasiado a disposición de su novio.

Y esa disposición tan entretenida que se ha encontrado en los últimos instantes de repente hace clic en la mente nublada del mayor, llevándole a semi-incorporarse apoyándose con los brazos en el colchón y enarcando una ceja tras ver a su peliteñido novio sonriendo divertido ante ese rollito de piel bajo su estómago.

- ¿Qué estás haciendo, baby? – cuestiona con ese curioso tic en el ojo que arranca una de esas escandalosas risas en el menor antes de que se digne en contestarle, aún tumbado ahí entre sus piernas, ignorando la flácida erección liberada pero todavía presionando entre sus dedos ese rollito de piel.

- Yoochunnie~ tenía curiosidad por agarrarte aquí… - comenta con gesto inocente, haciendo uno de esos adorables pucheritos que su novio no tarda en mordisquearle tras jalarle hacia arriba abrazándole por la cintura y quitando sus manos de aquél “polémico” rollito.

- ¿No es éste el momento menos indicado para decirme “gordo”? – gruñe herido en su orgullo. O algo de eso, no es que tenga tampoco demasiado tiempo para pensar, aún quiere terminar de hacer suyo a su novio… - Junsu… - pero parece que su novio no piensa lo mismo; no cuando su mano ha ido a parar de nuevo al mismo sitio estrujando la suave piel entre sus dedos, arrancándole otro gruñido…

- Nadie ha dicho que estés gordito~ - sonríe divertido, enredando sus piernas en torno a la cintura de su novio pero sin apartar sus manos de aquella zona que repentinamente le da mucha diversión y pone aquellos mohines de disgusto en el rostro de su novio.

-Entonces deja de apretujarme allí- se queja buscándole los labios al menor para distraerle, solo consiguiendo más carcajadas y ligeros tirones en esa porción de piel – ¡Kim Junsu! ¡Yo no ando pinchándote las nalgas todo el día!- vuelve a renegar con la boca fruncida y finalmente aparta las manos de su novio, entrelazándolas para alzarlas sobre la peliteñida cabeza, tumbándole bajo su cuerpo sobre el colchón.

-Pero lo haces todo el rato mientras me haces el amor- puchea entre sonrisas y alza un poco el rostro para dejarle al mayor un pico en los labios.

-Es diferente baby- murmura contra la boca ajena y le va besando entre palabras –Es porque es tu trasero, y es demasiado sexy como para no querer apretujarlo un rato- sonríe mientras sus labios continúan regalándose caricias, anclando la mirada en la ajena y ahogándose en ese mar de amor que encuentran allí dentro.

Cabe mencionar que las mejillas del menor han vuelto a sonrojarse, y Yoochun se pregunta cómo con una confesión tan simple puede llegar a pintarse de colorado, a pesar de que hace pocos momentos mientras las cosas estaban demasiado ardientes, su novio se ha esmerado en hacer maravillas sobre su cuerpo sin una pizca de vergüenza.

-Babo- susurra aún compartiendo el aliento, soltando el agarre de sus manos para llevarlas a la nuca del pelinegro, atrayéndole en nuevos y más apasionados besos mientras mueve lento su cadera; provocando una deliciosa fricción en ambas entrepiernas –Te amo- jadea quedito, separándose algunos milímetros solo para mirarle de nuevo, para corroborar que no es un sueño y que aquel chico perfecto es y seguirá siendo el único dueño de su corazón.

- Tú sí que eres único, Junsu… - sonríe tan enamorado que todavía no se explica cómo es que tanto amor le cabe en el corazón por un ser tan hermoso como su novio… - también Te Amo… - corresponde y roza delicadamente sus labios contra los del peliteñido, suspirando y regalándose aquellos mimos que poco a poco son suplantados por verdaderos besos fogosos mientras sienten el roce de sus cuerpos despertándole nuevamente la pasión.

La sonrisa que se les estampa en el rostro no tiene precio. A veces, cuando el tiempo para los dos se vuelve casi nulo, les basta recordar este tipo de momentos. Estos donde el amor es todo cuanto flota entre ambos, cuando no importa la forma sino el sentimiento entregado. Ambos saben que al día siguiente no se verán, aunque a unas cuantas horas después sus miradas vuelvan a encontrarse, aún así; amarse como se están amando funciona como el paliativo necesario para soportarlo. Soportar los días, las horas, los minutos y cada segundo lejos, sin verse, sin besarse, sin entrelazar sus manos ni sonreírse así justo como lo hacen en aquellos momentos.

Los besos fogosos han variado incesantemente entonces. Han ido de la pasión a la dulzura, de lo húmedo a lo calmado, de la guerra sin cuartel por el dominio, a la sumisión absoluta. Besos compartidos con el corazón en la mano y el calor abrasando el alma. Es perfecto. Es amor.

Y así, con Yoochun sobre el cuerpo de Junsu rozándose delicadamente en un seductor juego de provocación, ambos sienten esa necesidad de terminar su acto de amor, de fundirse en uno y completar la armoniosa entrega.

El movimiento de ambas caderas deja más que obvio lo mucho que se desean nuevamente, ambas erecciones ahora despiertas se frotan confiadas y comienzan a arrastrarles al placer una vez más.

Una de las manos del pelinegro alcanza el casi olvidado tarro de miel y hunde tres dedos hasta dejarlos completamente recubiertos con el viscoso dulce, retirándolos a los pocos instantes para dirigirlos sin más rodeos a la intimidad de su novio. El comprimido anillo ha perdido la dilatación de cuando aún estaban en el comedor, así que debe prepararle de nuevo.

-¡Ngh!- gime ahogado contra los gruesos labios del mayor cuando siente aquel intruso colándose en su intimidad –Chunnie, no… mmh~ no es necesario que hagas eso…- balbucea mientras se acostumbra a la intromisión, cerrando los ojos cuando la boca del pelinegro encuentra divertido volver a pasearse por su cuello dejando besos y marquitas por doquier.

-Estás muy estrecho…- sonríe sobre su piel, lamiendo el dulzor que aún queda allí impregnado –no tardaré mucho- promete y un segundo dígito comienza a ganar espacio dentro de la húmeda y caliente cavidad, arrancando jadeos alterados de labios del peliteñido.

-Ahh~ Chuuunnnmmhh~- el nombre escapa entremezclado con un gemido de su garganta en el preciso momento cuando los dos dedos se frotan sobre su punto más sensible; aferra sus dedos a los amplios hombros del mayor y le abraza con fuerza –Te necesito ya~- gimotea alterado y una de sus manos busca el camino correcto cuesta abajo hasta alcanzar el hinchado falo del pelinegro que se alza orgulloso anhelando enterrarse en el febril cuerpo del menor.

- ¡Mghh! – gime ronco al sentir la mano de su novio bombeando suavemente su erección… - solo un poco más, baby… - gruñe cual lobo en celo y entierra el tercer dígito sintiendo las paredes dilatarse dándole más espacio que penetrar.

La espalda de Junsu se arquea en reflejo cuando siente su anillo abrirse albergando aquellos pegajosos dedos que salen y entran con más facilidad, tocando en cada estocada ese punto tan puesto al placer y haciéndole temblar ligeramente mientras lucha por no perder la concentración y seguir masturbando a su novio pelinegro, tan solo lo suficiente para que sepa que ansía sentirle dentro y no se tome con demasiada indulgencia la preparación. Sabe que lo hace por su comodidad, pero en aquel instante su ardiente cuerpo todo lo que necesita es unirse a él de una vez. Yoochun gime más ronco cuando su novio se empina y le besa profundamente, apartando la mano de su intimidad y perfilando el potente miembro en su mojada y pegajosa cavidad, sintiendo chispazos eléctricos cuando la punta se abre paso y enreda las piernas con fuerza a la cintura del mayor esperando la poderosa penetración.

- ¡Nghh Fuck! – Yoochun gime con voz rasposa, sudando repentinamente más febril de lo que recordaba siquiera haber estado, mientras se entierra en la caliente intimidad que comprime su falo a cada centímetro que avanza hasta tocar el fondo.

- No esperes. Muévete ya, Chunnie~ - Junsu jadea en su oído, le mordisquea el lóbulo y luego lame una de sus mejillas mientras se ancla a su cuerpo y agita él mismo su cadera chocando contra la pelvis de su novio.

- ¡Mother fuck! – el insulto sale por inercia de los sensuales labios del pelinegro.

La corriente caliente de placer recorre su cuerpo con prisas instándole finalmente a moverse, a comenzar a embestir con un candente vaivén contra el trasero de su novio. Pelvis contra pelvis chocando en un excitante sonido húmedo provocado por la cantidad de sudor, saliva, miel y presemen mezclados en aquél punto de unión de sus anatomías.

-¡Mmmh~ Ah! ¡¡Chunnie!!- chilla alterado cuando siente el falo del mayor enterrándose con mayor profundidad, tocando apenas el punto sensible que le enloquece –Allí~- gimotea casi arañándole los omóplatos cuando repite la acción y llega al lugar deseado.

Sus labios se buscan para dejarse caricias cada tanto, no llegan a ser besos completos pero son depositados con el mismo sentimiento, comparten el aire y se ahogan en los jadeos y gemidos queditos del otro.

-¡Nngh! Susu…- murmura contra la boca contraria, embistiendo un poco más rápido, perdiéndose en el mar de sensaciones vertiginosas que le provocan esas húmedas y ardientes paredes apresándole.

-Más fuerte~- pide entre gimoteos impúdicos, abrazándose otro poco al cuerpo del pelinegro, intentando aferrarse a la realidad que comparten ambos mientras lo demás pierde importancia y lentamente se va desvaneciendo a su alrededor.

Ambos corazones laten presurosos al unísono, sus respiraciones agitadas se mezclan incesantes y pronto la habitación se llena con la melodía de sus voces y el choque de sus cuerpos mientras hacen el amor.

Junsu se siente en las nubes, es como si fuegos artificiales reventaran en su bajo vientre con cada estocada, se pierde en los espasmos que le provoca el roce de la punta de la erección de su novio con su punto interno más sensible y quiere más; no quiere dejarle todo el ‘trabajo sucio’ al pelinegro. De repente también desea controlar los movimientos de su cadera sobre el cuerpo de Yoochun.

- ¡Mgh! – el gemido-gruñido espeso del pelinegro resuena en las cuatro paredes de la habitación cuando su adorable novio le empuja hasta conseguir que se siente sobre el colchón.

Yoochun no necesita preguntar, sabe lo que su dulce novio quiere. Y no piensa negárselo. Sonríe contra el pecho del peliteñido y dándole unas cuantas lamidas le deja acomodarse mejor sobre su regazo, asegurándose de que su falo no salga de su interior y dejando ambas piernas bien plantadas a los costados de sus muslos para poder así comenzar a moverse.

- ¡Ahh! ¡Chun~! – el peliteñido gimotea en esos primeros rebotes, mientras coge equilibrio y encuentra su propio punto de placer.

Un brazo del menor se sostiene del hombro del mayor, mientras su otra mano va hacia atrás a uno de los muslos de su novio para impulsarse adelante y atrás al mismo tiempo que sube y baja autopenetrándose. Las oleadas de placer no ceden ni un poco, se suceden cual si fuera una estampida de bestias salvajes devorando todo a su paso. Devorándolo con el más fino y exquisito de los placeres inventados para el hombre. Junsu echa la cabeza hacia atrás y se muerde los labios tratando de callar esos gemidos impúdicos que borbotan en su garganta. Es que sumado a ese placer tan sinigual de montar a su hombre, está aquél que le brinda la mano de su novio masturbándole al ritmo de sus movimientos.

El sudor brilla sobre las febriles pieles, les da ese toque sensual y erótico que ajeno a los ojos de sus actores, remarca la escena con la más sublime de las pinceladas. Hacer el amor con tal pasión y desmedida lo logran solo dos personas que se aman sin atadura alguna.

-¡Nnhg! Baby, déjame escucharte- balbucea haciendo presión con su mano mientras continúa masturbando la hinchada extensión de su novio. El rostro de Junsu se enciende más de ser siquiera posible, de a pocos vuelve a mezclar su voz con los sonidos guturales que deja escapar el mayor desde lo más profundo de su garganta.

La mano contraria del pelinegro se aferra a un costado de la cadera del peliteñido, le ayuda a mantener el ritmo e incluso le agrega un poco más de fuerza. Su trasero choca con mayor velocidad y poder sobre la pelvis de su novio, le enloquece el vaivén que han adaptado ahora y los escalofríos repentinos comienzan a erizarle la piel.

-Nnnh~ ¡Yoochun! Yochuuuunnie~- gime alto; sujetando, con la mano que tenia sobre el muslo del mayor, el otro hombro, aferrándose allí para no caer presa de los espasmos. Yoochun lame y mordisquea su cuello mientras gruñe y jadea sobre su piel.

Junsu rebota con más ganas, gimotea mientras de sus labios escapa repetidas veces el nombre de su novio, e incluso si tuviera la suficiente conciencia para pensar, se sorprendería de cómo no se le enreda la lengua al hablar tan rápido. El pelinegro también aumenta la velocidad de su mano, sabe que ambos están demasiado cerca; se siente morir cada vez que el interior de Junsu se comprime, succionándole desde dentro, siente como está a nada de explotar y marcar con su esencia el delgado cuerpo de su novio.

Tienen todo, absolutamente todo lo que necesitan para alcanzar el final. Y está ahí esa sensación de querer alargar aquel momento tanto como sea posible mientras al mismo tiempo desea con todo su ser derramarse y marcar con su esencia el interior de su novio, sentir cómo se viene en su mano y ensucia su pecho. Yoochun gruñe, gime, muerde, lame, chupa; se enloquece bajo el cuerpo de su novio, pierde absolutamente todo control sobre sus sentidos. Junsu no se queda atrás para nada, el frenético choque de sus cuerpos tan húmedo y caliente le hace delirar de placer, se sofoca en su propio errático aliento, busca los labios de su novio aunque no consigan darse un beso de verdad porque apenas pueden rozarse la boca sin parar de gemir el nombre del otro o soltar palabras sin aparente sentido pero que a oídos suyos son declaraciones del más ardiente y puro amor.

Las gotas de sudor que corren por ambos rostros y se deslizan por la piel del resto de sus cuerpos es muestra clara del nivel de excitación, de la actividad física de aquel acto de deseo y sentimientos mezclados en la más perfecta de las uniones del hombre.

Junsu se ancla con fuerza al cuello de Yoochun, sus frentes chocan y el caliente aliento que emana de ambas bocas choca y se entremezcla al abandonarlas, se miran a los ojos como pueden, en medio de todo aquel placer que casi les obliga a cerrarlos dominados por el gozo. La cadera del peliteñido sigue subiendo y bajando, sintiendo la dureza de su novio enterrarse profundo y desarmarle hasta la última fibra de su ser antes de hacerle explotar.

El nombre ajeno escapa inminente de ambas bocas, entre gemidos agudos y jadeos graves las cuatro paredes de la habitación parecen no ser suficientes para contener los decibeles que alcanzan el tono de ambas voces.

Ambos cuerpos tiemblan febriles y en medio del sopor, del calor y de toda la pasión que desbordan; los músculos se contraen y el irrefrenable final llega antes de lo que quisieran.

El menor se libera en medio de una última estocada, el liquido blanquecino escapa veloz y ensucia la mano del pelinegro además de su torso y el de su novio; los espasmos le obligan a revolver las piernas y es entonces cuando siente la semilla de Yoochun perderse en lo más profundo de su ser.

El pelinegro aún le presiona contra su pelvis, respira laborioso y se vacía por completo en la estrecha y ahora comprimida intimidad; se siente mareado y solo puede ver ese rostro cruzado en placer frente al suyo. Logra abrazar al peliteñido y lo jala consigo para recostarse ambos sobre el colchón y poder tomarse un tiempo para recuperar sus sentidos completamente.

Las manos del mayor se acomodan sobre los redondos glúteos, acariciándole despacio sin haber abandonado la húmeda y caliente cavidad; empina el rostro y besa los cabellos rubio cenizo antes de volver a dejarse caer y sonreír bobamente por el simple hecho de que hacerse el amor es perfecto.

Las manos de Junsu ceden entonces cualquier presión que hubiesen estado ejerciendo sobre el cuerpo de su novio, se deslizan por los costados haciéndole un poco de cosquillas y culminan nuevamente en aquella sudada y pegajosa parte de su anatomía en la que se entretuvo de lo lindo minutos atrás. Yoochun siente el suave pellizco y gruñe contra el pelo de su novio al recordar aquel detalle.

- Baby, ¿se te hará manía ir y tocarme mis “gorditos”? – cuestiona en medio de un bufido, apretujando los glúteos del menor en una especie de venganza por atentar contra su orgullo masculino de macho en excelente forma.

- ¡Chunnie! – le chilla entre risitas divertidas, revolviéndose y gimoteando casi sin querer pues sus movimientos le recuerdan que la virilidad de su novio sigue dentro de su cuerpo y que tal como han estado, la cosa podía ponerse caliente de nuevo y él no quiere agotar a su novio sabiendo que al día siguiente tendrá que viajar y tener una apretada agenda… - Te Amo, con o sin “gorditos” por ahí~ - sonríe tiernamente y es justamente esa aura angelical la que contagia de diversión al mayor.

- Siempre voy a amarte, Junsu ah… - funde de nuevo sus labios, besándole entonces con toda la paciencia que minutos atrás no pudo. Saboreando esa boquita rosada que se deja hacer casi con sumisión, entregándole con calma todo su cariño.

-Y yo a ti, siempre- murmura con una sonrisa cristalina una vez que se separan, se toma otros pocos minutos para terminar de recuperarse al cien por ciento y se incorpora sobre sus manos, alzando su trasero con cuidado para separar aquella intima unión que aún los mantenía conectados.

-¡Ngh!- Yoochun jadea quedito y ríe divertido cuando ese mohín de disgusto se apodera de las facciones de su novio –Te vas a arrugar baby- se burla, apoyándose sobre sus codos para observar mejor aquella escena.

El semen del pelinegro escurre entre las piernas del menor, ensuciando las sábanas y también parte de su vientre que aún está abajo del cuerpo ajeno.

-Y cómo quieres que no me ‘arrugue’ si ahora tenemos que cambiar las sábanas y ducharnos hasta quitar toda esta miel que traemos encima- puchea con los labios fruncidos y el mayor no tarda mucho en besarle repetidas veces hasta que suavice el gesto.

-Mmm~ Puedo ayudarte a quitar la miel con muchísimo gusto- ofrece riendo contra sus labios antes de ayudarle a incorporarse y entre piquitos y pucheros perderse en el baño.

- Pero te conozco Park Yoochun. ¡No quieras correrme mano acá también! – exclama con las mejillas arreboladas de carmesí cuando, tras meterse en la ducha, el pelinegro comienza a tocarle por todas partes con divertida insinuación.

Yoochun sonríe pícaro, besándole cada una de esas trompetillas que no se hacen esperar mientras las gotas de agua tibia caen sobre sus cuerpos llevándose poco a poco toda la pegajosa sensación de la miel de sus pieles.

Y mientras se limpian el cuerpo y recubren su alma de nuevas caricias mucho más cariñosas y tranquilas jugando a hacerse el amor entre sonrisas y besos dulces; ambos saben que ni en mil años podrían cambiar la forma de amarse. Porque es la espontaneidad a veces inocente e infantil de Junsu la que complementa toda esa aura a veces depresiva como seductora de Yoochun.

Sobre todo cuando haya ocasiones como aquella noche en que, con gesto divertido los “gorditos” de Yoochun saquen a relucir las más cristalinas risas de su Junsu. Porque para hacer el amor no basta la pasión o el deseo, también se necesita la ternura que va acompañada del jugueteo sincero sin atisbo de burla.

El juego del amor.


*FIN*

Dejar un comment no cuesta nada~~ ♥
Recuerden que sus comentarios nos hacen muy, muy felices! :3

24 comentarios:

  1. ¿Ya la cuarta? *-* que bien~~ sí, vamos a llegar a las 100 colaboraciones, ya verás, todo sea por amor al YooSu~

    Y pues sí, que hemos disfrutado bastante escribiendo esta historia que nos ha quedado quizá algo empalagosa y pornosa, pero definitivamente todo lo que el YooSu es *---*

    Me ha encantado escribir de nuevo con Axy besha *3* porque de algún modo es como darnos de ese YS que tanto nos gusta y que a veces necesitamos para alimentarnos el día a día con cosas hermosas <3

    Muchas gracias por escribir conmigo~ cualquier otra idea que surja seguro la desarrollamos *u*

    Y de antemano gracias tbn a todas las personas que apoyan a Axy en su blog besho, otro rinconcito de amor YooSu, que buena falta le hacen al mundo de habla hispana ;D

    Se les agradecerán tbn todos sus comentarios~

    Ya Ne!!

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  2. Apartoo porque ya no lo alcanzo a leer hoy xD

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    1. Assssfhyrghjutfbjiiyfbyfcvhgnwefbko
      Amo sus colaboraciones son hermosas adctrefbjkikl son mis doss escritoras favoritas *u*
      El baby tan inocente y el chun tan pervertido xD
      Que amor con la miel *u* y los gorditos de la rata *u* eso me dio mucha risa xD
      amor en el aire solo eso puedo decir *u*
      muchas gracias a ambas por este shotsito hermoso *u* lo he amado infinitamente *les lanza mucho YS besho*
      <3~~~

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  3. JunSuuuu, Chun no está gordo T.T Es músculo en reposo… malo u3u mira como tratas a nuestro novio u3u ya no te lo quiero prestar u3u

    ok, no XDDDDDD Estuvo tan aaaaahhh!!!!
    La verdad que este Lemon ardiente me encantó

    Condenado ratón, le gusta el delfín azucarado XD
    Estuvo precioso y perfecto chivcas... gracias *O*

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  4. Lo adoreeeeeeee <3 todo lindo, hermoso y mucho amor Yoosuuu!! si esos dos se aman con locura que estar un día separados es muchooo.

    Jajaj y que tantas perveriones pasan por la cabecita de estos dos XD pero siempre demostrandose su amor.

    Es un placer leerlas siempre Axy, Felina Muchas Gracias por estas historias ^^

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  5. oh my god sun, amé esto infinitamente,
    me reí demasiado con los gorditos de chunnie xD
    no cabe duda que el baby es inocente pero no por eso deja de ser un seductor profesional cuando se trata de saciar su amor por su ratón, este par un dia me va a matar de felicidad xD

    gracias niñas!!!!!!
    no saben como da gusto leer fanfics tan maravillosos, lemonosos y pornosos pero sobre todo amorosos y todo lo que termine en osos y describa la maravilla de esto <3

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  6. Dios!!!!!!!! como amo los shot que hacen chicas lo ame me encanta como combinan esa ternura tan inusual mezclada con amor incondicional de junsu con la pasion y deseo lleno de amor de chun que simplemente me mata!!!
    me encanto muchisimo nos vemos en la sig
    <3 yoosu <3

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  7. Wooooow.... ese postre si que estuvo bueno hahahaha!!! Y el ingenuo de Junsu que queria crepas.. pff!! Me encantaaa como describen todo, es perfecto! La pasión, el amor, la lujuria... todo!! Gracias por compartir

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  8. por todos los dioces que se me fue la precion hasta arriba, por aquello de la edad ya no aguanto como sea estas cosas,(solo para que te enteres Axi, tengo 48 años, a Felina ya se lo habia contado).
    la verdad me encanto leerlo, esa muestra del amor que se tienen fue tan hermosa y los juegos previos tan esquisitos.
    los gorditos de Chunnie, me encanto esa parte, como puede sacar JunSu eso despues de haber hecho el amor con YooChun, adoro que sea como un niño.
    gracias a las dos por compartirlo con nosotras.

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  9. Awwwwwwwwwwwww <3 <3 <3 que hermosamente pornoso, me encantó !!! yo también quiero un postre así xDDD, ok no!, eso solo se le puede ocurrir al Yoosu, demostrándose su amor en cualquier dimensión, por eso los amooooo! >3<

    Gracias chicas por este hermoso fic, yo también quiero que lleguen a su colaboración 100 y quien sabe quizás a mucho más, sigan así lo hace exelente!!! ;D

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  10. Asdfghjlñ ¡ME ENCANTO! Siempre tan bellos y Yoochun y sus perversiones :'D Jajajajaja morí con lo de los "Gorditos" XD Junsu tan inocente y lindo,por eso me encantan esos dos,se complementan perfectamente y más cuando hacen sus pornosidades llenas de amor <3
    Gracias a ambas por tan grandioso Fic y sigan escribiendo como lo hacen :3

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  11. Haaa~ Gorditos?? Si que a ese Chunnie le falta hacer bastante ejercicio, no le basta solo con comerse a su novio?? Yo creo que sip~ xDD
    Buuu~ Odio la miel DD: Pero leerlo asi con YS Todo hermoso me provocooo!!!! >.< xDD Ahora la comere con gusto!! xDD
    Ciertamente bastante... YS? xDD Fue tan empalagozamente lemonoso que me encanto~~!! Les quedo perfectisimo!! *-* me mori de amor como 3 veces♥ xDD Gracias Bellas~ *0*

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  12. OMG!! Que intenso *0*

    Pues gordo o no, tiene gorditos ? O.O aunque yo lo veo flaco pero bueno, no sabemos como estara debajo de toda esa ropa, solo Junsu lo sabe :3

    Gracias chicas!! Estuvo bueno *0*.

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  13. Hasta ahorita pude terminar de leerlo completo, dfasdfadsfa ha estado precioso y tan sexy, tan dulce tan tan YS! >.<, siempre aprovechando todo momento para amarse, para amarse tanto hasta que puedan verse de nuevo y amarse de nuevo.

    Me ha gustado muchísimo, ya saben que son mis dos escritoras favoritas y que se unan para escribir un Yoosu tan bello, dfadsfadfa *colapsa*

    Muchas gracias a las dos -hug- (x2) <3

    PD: xDDDD los gorditos de Yoochun. Yoochun gordito >.<

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  14. Amo AMO! Cuando ustedes dos hacen colaboraciones♥ Son tan dulces, apasionadas y pornosas Ukshhsyaiqkjsae
    Mr gusto mucho mucho este shot, me rei con la inocencia de Junsu y los "gorditos" de Yoochun *3*
    Ademas de que estubo muy muy pornoso y sexy *-----* pero... No me gusta la miel :c
    Pero me gusto la miel en este shot:))
    No podria decirles partes especificas que me gustaron porque me gusto demasiado todo.
    Ojala sigan haciendo colavoraciones juntas :3 Y deleitandonos con el bello amor del YooSu
    Muchas gracias a las dos♥

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  15. ♥.♥

    Este shot esta cursimente pervertido!!!

    gracias que volvieron a escribir juntas >_<

    y miren que lindo shot tan pornoso y romántico , plagado de amor, y me encanto...jejeje

    La parte del "gordito" de Yoochun no pudieron haber escrito algo tan cómico y a la vez cursi...y otra vez muero de amor

    Gracias chicas por escribirlo y compartirlo >_<

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  16. Aiii~~ Dios meo u///////////u estas tremendas despedidas!!! me dejan sin palabras!:$ *-----* ♥♥
    Y Susu agarrando el rollito regalón a chunnie!! moriiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii xDD junchan jugueton! *-----* ♥♥ son tan lendos y hot! sjh,dfhdfhg fue todo tan .//////////////.! pervertidosamentebello~~
    Su amor siempre es tan bello ;w;! Y MUY MUY MUY+ SEXY!!!♥♥♥♥♥♥♥♥!!
    LES QEDO HERMOSO COMO SIEMPRE *---* MUCHAS GRACIAS A LAS 2 Felina y Axy! por esta belleza! u//////w/////u ♥♥ demasiado BUENO!!!!!!♥♥

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  17. Que hermoso!!!!!!!!!!!!!!!!, quedo simplemente hermoso!!!!!!!!! ♥_♥, tan perfecto, todo su amor del YooSu bello *O*

    Tan apasionados ellos ;D es que pobres luego tantos días sin verse o sin mucho tiempo para ellos T_T, pero su amor siempre estará ahí *O*

    Morí de risa y ternura cuando Yoochun le dice que no es el momento para decirle gordo, si Yoochunnie como sea es extremadamente sexy ♥_♥, jajajajajajajajajajaja y Junsu ya me lo imagino todo entretenido *O*, si es un amor!!!!!!!!!!!!!!!

    ♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥Hermoso YooSu♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥

    Soy Feliz!!!!!!!!!!!!!!!!! xD

    Wooooooooo Feli, Axy, son las mejores!!!!!!!!!!! *O*

    ¡¡¡¡¡¡GRACIAS CHICAS DE VERDAD POR ESTE FIC!!!!!!!!!!!

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  18. Oooh dios Q bonito el YS siempre lleno de amor y lemoso es de lo mejor gracias a las 2 por tan lindo fic un plaser leerlo :)

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  19. Oooh dios Q bonito el YS siempre lleno de amor y lemoso es de lo mejor gracias a las 2 por tan lindo fic un plaser leerlo :)

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  20. hi!!
    me encanto a estado muy bueno el fics lleno de amor de parte de yoosu y ternura me encanta esta pareja son de lo mejor y la parte lemonosa le pone un poco mas de amor gracias feli y axy son las mejores escritoras de fics me encanto siempre su trabajo gracias por el fics y hasta luego bye ♥YOOSU♥ :)

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  21. Hi lindos todo ese dulce ♥ es que Su también qeria recibir el año nuevo con su novio lleno de lujos en China ♥
    OMG a Su no le hace falta cumplir o tener muchos sueños humedos con uno basta y realizarlo bien es el exito mientras que Chunnie disfruta siendo un pervertido

    cito"untando más de aquella miel en los redondos glúteos# Chunnie comerá melocotones en miel jajaja
    Lo bueno que Chunnie tendrá que hacer ejercicio porque sino a Su se le volvera mania estarle tocando ese gordito solo es uno jaja
    Gracias estuvo genial ♥

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  22. Axy amiga~~ recién después d no se cuanto termino d leerlo T_T y no es q no haya querido sino q vengo tan cansada del trab q con las justas m leía un párrafo o dos y m quedaba dormida imaginandome a ese par juntos <3 y eso m sirvió para tener sueños Preciosos como es Amor d este par d tórtolos^^

    Me encanto esta historia todo el mundo sabe q esta parejitas derrocha miel pero ahora mas literal q nunca XD .... Junsu m encanta como siempre tan tierno y Chunie todo seductor y apasionado *^* la parte tierna pa mi fue cuando Chun le dice en l carro q si sigue haciendo esos pucheros va estacionar el carro,arrancador la ropa y mucho mas y Junsito pa q no lo haga se muerde los labios y mira a otro lado... Bien q quiere eso Tambien y se hace el loco XDD ..... Pero bien q se desquitaron y con creces al llegar *3*

    Axy y Feli SON LAS MEJORES!!!!! y no m cansare d decirlo~~ y esta historia la ame d inicio a fin. Gracias <3 <3

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  23. awwwwwww~~~ le toca sus gorditos!! adasdadsas *si.. se ha quedado pegada con esa parte*

    Par de hermosos pervertidos que se aman!! *O*!!!
    es que este par es lo máximo!! y ustedes dos los describen de una manera excelente!! *O*! como no amarlos!!

    Romance, pucheros y lemonoso!! Complemento perfecto para un fanfic YS!! *O*!!
    Muchas, pero muchas gracias chicas!!
    Lo había leído y no había tenido tiempo de comentarlo!!! Simplemente genial~~

    Sigan haciendo colaboraciones.. que les quedan geniales~~ *--*!! Muchas gracias por un trocito mas de YooSu besho!!

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